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Mochila Política 122 - 01 Junio de 2020 - Año 4 - Rescatando al Soldado México.

Por Juan de Dios Andrade
CONfines Políticos

Estamos ante un escenario que nos muestra una realidad que ya se veía venir, pero que no hemos sopesado debidamente. Una muchedumbre desbocada, desafiando al confinamiento y el toque de queda en varias ciudades de Estados Unidos y de Europa. Un conflicto que empezó en Minneapolis y que, en breve, se extendió a varios estados de la Unión Americana y brincó al extranjero. Demasiada rabia contenida que, de momento, estalla y se desborda,

muchas veces sin nada que ver con la ocasión que la haya potenciado y no me refiero al pillaje, sino a ese espíritu de rebeldía que lo mismo incendia un edificio de la policía que una iglesia o mantiene bajo asedio las inmediaciones de la Casa Blanca, obligando al Servicio Secreto a resguardar a Donald Trump en un búnker y, luego, a cerrar y mantener a oscuras la residencia presidencial. Imágenes propias del que espera un ataque a gran escala o por vía aérea…

El mundo ha cambiado, nosotros también…

Andrés Manuel podría, pero no quiere

Coincidiendo en el tiempo, en México se fijó la fecha de arranque de una serie de acciones por la expectativa de un desenlace judicial que, se espera, sea un julio. El sábado mucha gente salió a la calle en sus coches para protestar contra el gobierno de López Obrador. “¡Es ilegal!”, “¡Anticonstitucional!”, “¡Antidemocrático!”, tronaron desde el círculo cercano al presidente y no faltaron los críticos y opositores que hicieron eco de ello…

Se puede pensar que haya sido un error, una ingenuidad o hasta una imprudencia, pero ilegal, anticonstitucional o antidemocrático, no. Porque el Artículo 86 constitucional lo contempla, lo que echa por tierra las tres afirmaciones. En todo caso, habría que eliminarlo y ya…o, por lo menos, aclárarlo en el contexto de la revocación de mandato…

“¡Golpismo!”, agregaron como “aderezo” y no faltó el orate que habló de estar atentos por si saliesen tanquetas a la calle. ¿”Golpismo”? ¿Pedir o exigir la renuncia de un gobernante es “golpismo”, cuando otros llevan días amenazando con el “apocalipsis” de caer el presidente? En sí mismos, protestar y exigir no son reprobables. Saqueos, linchamientos y otras cosas, sí que lo son. No se percataron de que “blandir esa espada” implicaba que algunos “compañeros” de AMLO son gente peligrosa y, de ser así, ¿por qué los tiene con él? Cuando la razón se nubla, se nubla…

Seamos francos, Andrés Manuel tiene en sus manos la solución: convocar a un acuerdo nacional para pactar y comprometerse todas las partes (incluyendo a sus críticos y opositores) con un proyecto de país. El problema es que no lo quiere hacer, en buena parte por orgullo, cuando es lo que podría hacerle quedar como un buen gobernante. Hay muchas formas de ganarse un lugar en la Historia como un presidente exitoso, pero López Obrador lo ve de otra manera. Piensa que toda rectificación es derrota y no es así: es de sabios…

Pasado lo del sábado, ahora el punto es otro…

El pacto programático que viene

Lo del fin de semana no fue “rabia desbocada” (en algunos manifestantes, tal vez) ni una estrategia irracional, mucho menos una intentona golpista. FRENA está siguiendo una ruta jurídica para deponer al presidente y quiere una escalada que culmine en un fallo judicial favorable. ¿Y si no fuese así? ¿Y si fuese adverso? Sería aprovechado por otros para desanimar todo intento opositor. En tal caso, se tiene que prever el desmontaje y desmovilización que intentarían desde el poder…

Al margen de que se pueda deponer al presidente, cosa que también tendría sus peligros (en modo alguno menores), sí hay un factor de riesgo en los planes de FRENA: es una estrategia que depende de la inmediatez, de la inmediatez de un fallo judicial y, en caso de un descalabro, podría convertirse en un autogolpe que afectaría a todos los críticos y opositores en general. El peso de la responsabilidad es muy grande, porque, sea a la brevedad o hasta 2024, se tendrá que pasar por las urnas, agregando las elecciones intermedias de 2021, que son la clave para neutralizar todo proyecto de dictadura (mucho más importantes que derribar al presidente) …

La cosa está clara: se requiere un gran pacto nacional que desemboque en las urnas (sea ahora, en 2021 o hasta 2024). Consideren también que, por la pandemia, una nueva elección presidencial podría terminar siendo concurrente con la intermedia, dependiendo de cuándo ocurriese la renuncia o deposición. Apostar todo a un fallo judicial es casi un volado, con la posibilidad de que el proceso se tornase caótico…

Un acuerdo de esa naturaleza no debe ser de carácter partidista. Obviamente se les debe invitar, para cohesionar y anticipar la configuración de candidaturas, pero, ante todo, debe ser un frente de organizaciones ciudadanas. En este punto, no hay que perder de vista el lanzamiento de Misión Rescate México “MIREME” cuyo lanzamiento formal fue hace unos días y, por la pluralidad que conlleva, el pacto deberá ser programático, que no ideológico…

¿Qué es lo que espera Andrés Manuel? Que FRENA se radicalice y se aferre al desenlace en la SCJN y “poncharlos” en solitario, atizándole al pesimismo en toda la opinión pública. ¿Cuál sería el peor escenario para el presidente? Una alianza entre FRENA y MIREME, sumando partidos y otros grupos sociales, fincando una convergencia de electores en las urnas…

FRENA tiene sus motivos para resistirse al calendario electoral establecido: el INE podría estar cooptado por AMLO en 2021 y MORENA tendría tiempo para comprometer candidaturas de antemano, con tal de mantener la cohesión al interior del partido y con los aliados. Igualmente piensan que el fraude y la manipulación electoral tienen “aire de familia”: López Obrador viene del “viejo PRI”. Antes del 30 de noviembre próximo, habría interinato y elecciones en un plazo de 60 días. A partir del 1 de diciembre, sería con presidente sustituto y los poderes fácticos asegurarían su permanencia en el poder por todo el período (ya no necesitarían tanto a AMLO), lo que podría reducir las posibilidades de un contrapeso en 2021 y dar pie a una dictadura (socialista o de otro tipo). Asimismo, si AMLO se sostuviese y ganase 2021, la revocación de mandato (2022) sería sólo un trámite apoteósico. Tiene su lógica, pero también hay que considerar otros aspectos…

Hay un punto ciego en la visión de FRENA: podría derivar en una posición excluyente frente a otras opciones, cuando en realidad su proyecto no lo es. Un pacto nacional de fuerzas ciudadanas, políticas y partidistas, transitaría por tres carriles complementarios: la ruta jurídica para deponer al presidente mediante la SCJN, la ruta democrática rumbo al 2021 (sobre todo San Lázaro) y la ruta de la presión social permanente (FRENA y MIREME se basan en las tesis de Gene Sharp).

Si a Rodolfo García Muriel, consejero de CEMEX que participa en el Grupo Generacion Patria 62, le preocupa cómo hacer que el descontento permee en los estratos populares y Héctor Aguilar Camín diga que no sabe cómo se podría resolver, apostando al juego mediático y la vía judicial para así transitar al 2021, 2022 y 2024, pues, con todo y los defectos que haya tenido lo del sábado, FRENA dio una muestra de “músculo”, poder de convocatoria y capacidad de movilización. Imagínense lo que podrían hacer todos en alianza…

Si lo vemos bien, Andrés Manuel quiere que FRENA siga su vía judicial en solitario para que las fuerzas opositoras se dividan en las calles, en la opinión pública y camino al 2021, 2022 y 2024. El golpe asestado el sábado cimbró al presidente, que tuvo que responder personalmente y ahí están las reacciones de sus aliados en los medios y en las redes sociales…

Monreal o la ruta del ‘borrachito’

Si alguien ha entendido la oportunidad de la coyuntura, es Ricardo Monreal, que, a través de Alejandro Rojas Díaz Durán, envió un puntual mensaje en contra de la “vieja izquierda” y el Grupo Puebla (a los cuales identifica en parte con el “viejo PRI”), por querer acelerar la destrucción de lo existente con tal de imponer una dictadura al estilo chavista. Sería ingenuo creer que Alejandro actuó sin la bendición del senador…

¿Qué está pasando? Monreal sabe que el ala dura de la 4T cometió un error al radicalizarse por miedo a los efectos de la recesión y la pandemia, potenciando los temores en el ámbito opositor y asegurando el éxito de la maniobra de FRENA (una cosa aceleró a la otra). O si se prefiere: en el extremo de una mesa, un “borrachito” que alucinaba empezó a repartir golpes contra enemigos reales o imaginarios, provocando una trifulca entre los presentes. Del otro lado, alguien respondió y la “trompada” dio de lleno en el rostro del anfitrión. Uno, que había visto todo, le explicó al afectado cómo se había iniciado el altercado, mientras su asistente los protegía de los botellazos encaminándose los tres rumbo a la salida…

Monreal cuenta con que los ‘duros’ de la 4T no se van a moderar con sus locuras y que FRENA se polarizará con ellos, desechando la posibilidad de una alianza con MIREME o con otras fuerzas políticas y ciudadanas, lo que podría entronizarlo como el sucesor, neutralizando a Ebrard y a Sheinbaum, y salvando a Andrés Manuel de la trifulca. Esto explica los mensajes del presidente durante el lunes…

¿Y si no fuese así? ¿Y si los “duros” se tornasen más y los opositores pactasen la ruta de una nueva transición? ¿Y si sectores moderados de la 4T se desgajasen y se les sumasen? De las cosas que se entera uno…

Hasta entonces…


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Mochila Política 121 - Mayo 25 de 2020 - Año 4 - México, el profeta y la “Revolución desde afuera”

Por Juan de Dios Andrade
CONfines Políticos

Es cierto que ha venido creciendo en la ciudadanía cierta actitud adversa a López Obrador y la presión se registra en la guerra de encuestas. ¿Qué tanto éxito tendrá a la larga? ¿Pondrá en riesgo lo que Andrés Manuel logró en la elección presidencial? De por sí, la convergencia entre la pandemia y la recesión global plantea un reto de buen calado, con mayor razón si consideramos que la economía mexicana ya venía mal desde 2019

y que el presidente no hizo caso de las voces que le pedían un cambio de rumbo, antes de que fuese demasiado tarde. Hoy, las expectativas económicas y financieras no son buenas. Venimos arrastrando los efectos negativos de algunos proyectos de la 4T y las decisiones de AMLO, en lo que va del año, no han sido bien recibidas ni adentro ni afuera de México…

Si algo quedó claro, el fin de semana, fue que fallaron las previsiones del gobierno federal sobre la pandemia y han tenido que ir ajustando calendarios y medidas sanitarias, en coincidencia con lo que de antemano decían los verdaderos expertos nacionales e internacionales. Por eso, gobernadores y figuras importantes de la 4T han tenido que marcar distancia ante lo que podría ser un problema fuera de control. Vean lo que está pasando en la Ciudad de México y zona metropolitana, así como en Guerrero, sobre todo en la zona de Acapulco y en otros estados, donde el panorama del COVID-19 luce muy complicado…

Será muy difícil entrarle al juego de las “cortinas de humo” y demás distractores. En el mejor de los casos, tendría un efecto temporal y muy limitado, como se puede apreciar en la invitación de la OMS a López-Gatell: de inmediato se difundieron los datos del personal de Tedros Adhanom Ghebreyesus, que hacen dudar de la competencia de algunos de ellos…

Lo más curioso del asunto es que varios de los problemas que orbitan alrededor de Andrés Manuel, no fueron provocados por sus críticos o adversarios, sino por él mismo (golpe a las energías limpias, fideicomisos, obsesión con PEMEX y los proyectos de la 4T, etcétera). Falta ver cómo se pondrán las cosas cuando clarifique (si es que se puede clarificar) los alcances de los nuevos parámetros que medirán los avances en la economía del país. Los indicadores equiparables a la “felicidad” ciudadana no son claves para atraer inversiones. Asimismo, los acuerdos sellados en el marco internacional tienen al PIB entres sus variables más importantes. ¿Qué van a hacer en la Secretaría de Hacienda y en Banxico? ¿Van a desechar el PIB y los indicadores que no le gusten al presidente? Según la última estimación de J.P. Morgan, se espera una caída del 40% del PIB para el segundo trimestre. Es evidente que la ruta que está siguiendo Andrés Manuel mete en serias dificultades a su propio gabinete y a otras instancias federales…

Súmenle el fracaso de la estrategia de seguridad y el haber recurrido a las Fuerzas Armadas, cuando fue de lo que más criticó el presidente sobre los gobiernos de Calderón y Peña Nieto. Los índices de violencia delictiva y delitos contra las mujeres aumentaron de manera sustancial, y negarlos fue un verdadero disparate…

Pero, en el mesianismo populista, el escenario de colapso da paso a la radicalización ideológica y “mística” de corte mundano y ahora no es la excepción…

El garantismo milenarista

Es falso e ilusorio el creer que un populista pretende “resolver” una situación de crisis, cuando se le presente o la genere por su necedad. Por el contrario, busca la crisis y procura llevar a las instituciones más allá de sus límites. Quiere destruir un mundo para crear otro. En cierto sentido, es un enajenado y, a la vez, no. Sigue un plan deliberadamente trazado y recién han ocurrido cosas que es importante sopesar debidamente…

El primer punto es la columna del miércoles pasado de Epigmenio Ibarra, a la que tituló: “Los días que estremecen a México” (Milenio), en alusión al libro de John Reed (“Diez días que estremecieron al mundo”). Pero fue algo más que una paráfrasis. La cita de Reed, con la que empieza, ilustra: “Apresurémonos, amigos, a terminar la revolución; aquel que la prolongue demasiado no cosechará los frutos”…

Las cosas están claras: por la pandemia, la recesión, la visión obsoleta de López Obrador o por las ocurrencias de sus partidarios, la 4T fracasó como proyecto de gobierno. El objetivo del presidente ya no es “gobernar”, sino “apresurar”, “acelerar”, la revolución y el lenguaje de Epigmenio igualmente se torna mesiánico: han comenzado los días de la “transformación radical”, que “estremecen y estremecerán aún más a México y al mundo” (atención con lo que eso podría significar). Haciendo referencia a una entrevista que falta de publicarse completa, Ibarra consigna una respuesta de Andrés Manuel: “El objetivo de una revolución es la transformación” y se quiere pasar del “Estado gestor de oportunidades del neoliberalismo a un Estado garante de derechos que son innatos al individuo y al colectivo”, y, acto seguido, el discurso se vuelca contra los “señores del capital”, medios de comunicación, columnistas y todo aquel que disienta…

La pregunta final la hace el propio presidente: “¿Qué hacer con los ricos?”, cuya respuesta gravita en silencio, mientras mira fijamente a la cámara…

Si hemos de hacer caso a Luigi Ferrajoli, creador de las tesis del garantismo, se trata de un sistema de “bondades” impuesto al poder Estado, para garantizar los derechos de los ciudadanos (por eso, la 4T insiste en introducir en la Constitución tal o cual reforma o ley). Asimismo, se distingue entre “Derecho válido” (deber ser) y “Derecho efectivo” (ser), que apunta al imperio de lo segundo (atención con lo que eso implica). Además, el Estado y la ley requieren de una justificación ético-política (externa: moralidad y justicia) y no sólo la justificación legal (interna: Derecho y validez). Del mismo modo, deberá prevalecer la justificación “externa”…

El objetivo de AMLO es una revolución “desde afuera”: desde afuera del marco constitucional, desde afuera de la democracia, desde afuera de la economía y así por el estilo. Es la voluntad de poder, la suya y de nadie más. No le importa el que, al acelerar la crisis, aumente sustancialmente el número de pobres, ni el sufrimiento que conlleve (así se entiende mejor: la pandemia “nos vino como anillo al dedo”, pues será la que destruya a ese mundo que no le gusta, evadiendo él toda responsabilidad. Por eso no desea “rescatar” a nadie). En paralelo, construye un sistema garantista para “atrapar” y “convertir” esa pobreza en votos y hacerse con una “guardia pretoriana”…

¿Piensan que exagero? Luego de publicar su columna en El País (“¿En el punto de no retorno?”), en donde Jorge Zepeda Patterson afirmó que AMLO “no ha traicionado sus banderas, pero en más de un sentido se ha traicionado a sí mismo” (al aceptar el culto a su personalidad), lo que le acercaría más a lo que fueron los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo (y a las dictaduras) que a los de Benito Juárez y Francisco I. Madero, publicó otra muy reveladora (SinEmbargo: 24-V-2020) en donde dice: “La derecha no parece darse cuenta de que el verdadero peligro para ellos no es AMLO sino la fuerza que lo llevó a Palacio Nacional” y nos recuerda los linchamientos, saqueos y hechos similares, producto de “la rabia y el resentimiento”, agregando que lo que representa López Obrador existe con o sin él, pero, sin él, “el riesgo de una explosión social está a la vista”…

Sistema garantista, de un lado, “guardias pretorianas” violentas, por el otro…

¿Es una amenaza hacia los que pugnan por echarlo antes de que termine su mandato? Lo pregunto porque Zepeda Patterson también habla de tender puentes entre bandos que parecen irreconciliables y de que partidarios y detractores cometen el mismo error: equiparar a AMLO con la fuerza social que lo encumbró (por eso, tratar de tirarlo o de sostenerlo equivale a una lucha a muerte). En lo personal, pienso que la caída de un presidente traería consecuencias para nuestra democracia, pero tampoco soy partidario de los amagos. Lo que el columnista no contempla es ¿qué pasaría si surgiese un líder opositor (o varios) a medio camino entre demócrata y populista, capaz de convertirse en un nuevo catalizador social y de realizar una verdadera transformación, para, luego, inmolar al propio poder presidencial en favor de una democracia más plena y justa? Sería el verdadero factor de riesgo para López Obrador y los más radicales de sus seguidores…

Mientras tanto, Andrés Manuel juega al profetismo. Quiere ser el heraldo de “un cielo nuevo y una nueva tierra”, ante un mundo que se derrumba y cuya caída desea acelerar. Sabe que, por los efectos del coronavirus, de la recesión y de sus propios desatinos, ya no le alcanza con su período de gobierno para el cambio que anhela y se encamina a implantar una dictadura. No se trata de una realidad trascendente sino de un “paraíso terrenal”, que llegará no mediante el esfuerzo de todos y de cada uno de los mexicanos sino de una revolución transformadora, de una “revolución desde afuera”, a cuya cabeza marchará el “profeta milenarista”…

Hasta entonces…


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Mochila Política 120 - Mayo 12, 2020 - Año 4 - ¿De veras quieren tirar al presidente?

Por Juan de Dios Andrade
CONfines Politicos

Lo que está ocurriendo en México respecto al COVID-19 y a los efectos visualizados en materia política, económica y social, indican que se ha roto el consenso en torno al presidente. Se confirmó en el tránsito de los primeros síntomas de recesión en 2019 a la pandemia en 2020. Sin embargo, las encuestas arrojan resultados contradictorios. Las primeras, registraron una fuerte caída en la aprobación del gobierno de Andrés Manuel. Las

segundas, captaron “rebotes” favorables al presidente. Mientras unos cantan el final del sexenio, otros se aferran a respuestas ideológicas ante problemas que exigen soluciones prácticas y sensatas. De paso, no podemos ignorar la fuga de capitales, lo que anticipa que el problema económico será grave, ni la desconfianza en el ámbito financiero internacional hacia López Obrador. La pandemia viene acompañada por la recesión global y los pronósticos de los inversionistas y calificadoras no son buenos para México…

¿Quién dice la verdad? Basta ver la maniobra para debilitar a la Cámara de Diputados y adjudicarle el control absoluto del presupuesto al Ejecutivo, para darse una idea. En la Presidencia parece imperar la certeza de que perderán el control de San Lázaro en las elecciones intermedias y tal vez muchos espacios más. Presenciamos una verdadera guerra de propaganda…

La praxis convertida en ideología

De un lado, López Obrador parece no calibrar correctamente que la recesión global puede ser más grave para México que para otros países, en la medida en que desdeñe cualquier propuesta productiva y apueste por proyectos que requieren más y más recursos, en vez de resultados benéficos. Esto ha roto el consenso del sector empresarial, no entre sí sino alrededor del titular del Ejecutivo. Empresarios e inversionistas miran con inquietud el que le pidan al presidente proyectos viables y productivos, y les conteste con postulados ideológicos (sea contra el “neoliberalismo”, los “conservadores” o contra quien mejor le parezca) o con praxis convertida en ideología (aferrarse a la refinería en Dos Bocas, el tren maya, el aeropuerto en Santa Lucía y así por el estilo) …

Por una vía o por otra, terminará por fugarse de la realidad y erosionará las finanzas públicas y la economía familiar. El boquete dejado por la caída de los precios del petróleo no se resuelve con una recuperación en los mismos y la pérdida de empleos ha dejado al sexenio en punto cero en la materia; en algunos lugares, el descontento ciudadano por la mala prevención ante el COVID-19 podría desbordar a las autoridades y existe la posibilidad de una segunda y tercera oleada de contagios, según los expertos. Imaginen lo que serían dos o tres cuarentenas con intervalos de unos cuantos meses…

Lo que debe hacer el presidente es salirse de esa polarización estéril y destructiva, generada en buena medida por él mismo y hacer lo que convenga más. Si lo que haga coincide o no con lo que dicen sus críticos, no debe importarle. Si los proyectos de la 4T van a amortiguar los efectos de la recesión y, eventualmente, sacarán al país del atolladero, adelante. Pero si no, debe estar dispuesto a posponerlos o de plano cancelarlos. El problema es que no quiere hacerlo…

Por si no bastase, el precio de algunas alianzas, selladas para alcanzar el poder, está resultando altísimo, porque desnuda a la 4T como una reedición del “viejo PRI” y de no corregir, tarde o temprano la 4T colapsará. Con mayor razón teniendo diversos frentes de batalla: así como hacia afuera está el desacuerdo de los gobernadores de oposición, hacia adentro tiene el contrapunteo con los gobernadores de Puebla y Baja California por los datos sobre la pandemia, que mucho tiene de pragmático. Barbosa y Bonilla asumieron al poder en medio de una fuerte polémica y con una base política y ciudadana frágil. Necesitan afianzar su poder local y las alianzas con poderes fácticos y formales, lo que requiere una operación política complicada que pasa por polarizarse con López Obrador…

Las estructuras de poder morenista han entrado en una dinámica de confrontación por los recursos económicos, que incluyen a sus gobernadores y autoridades en general. La pandemia ha sido la ocasión para intentar concentrar mayor poder político y de recursos en el presidente, lo que ha inquietado a muchos de sus aliados, que ven toda pretensión de mantenerse en la presidencia más allá de 2024 como un obstáculo para sus respectivos planes…

Lo etéreo y la teoría del desmoronamiento

Los críticos del presidente y sus opositores están abocados a hacer irreversible la desaprobación ciudadana, y la pandemia, la recesión global y la necedad presidencial son idóneas para lograrlo. Las escasas posibilidades que tiene de salvar lo que pueda de su sexenio, podrían estar vinculadas a darle la razón a sus críticos y el ego del presidente no está para eso. No se percata de que no lo dicen solamente ellos sino también corredurías y especialistas del extranjero. Y en una recesión, donde se necesita atraer inversiones, podría hacer la diferencia entre el éxito y el fracaso de un gobierno…

El proyecto de fincar una especie de “neo- echeverriato” (otra vez el “viejo PRI”) aumenta las posibilidades de colapsar, porque hacerse de recursos (vía fideicomisos, Afores, reasignación de presupuestos, deuda pública, descuentos “voluntarios” en nómina, etcétera) para contar con electores cautivos, tendrá su impacto económico y sólo servirá coyunturalmente. Periódicamente, aparecerán casos de presunta corrupción (como el de los Bartlett) o de incompetencia (Robledo, López-Gatell, Nahle, etcétera), lo que conducirá a tender “cortinas de humo” con tal de distraer a la opinión pública (morosos fiscales, Calderón, García Luna o cualquier otro distractor, al margen de que en algunos casos haya habido un delito) …

Andrés Manuel ascendió al poder con dos variables en tensión: convertirse en un presidente histórico (neojuarismo) o imponer una dictadura (populismo mesiánico). La pandemia y la recesión han dado al traste con lo primero. Aferrarse a proyectos improcedentes sin presentar un plan estratégico viable, lo han confirmado. Hoy, López Obrador está más cerca de Santa Anna y del echeverriato, que de Juárez. ¿Qué variable queda en pie? La dictadura, claro está. Son malas noticias para muchos, entre ellos Ricardo Monreal…

De ahora en adelante, el presidente estará en continuo forcejeo con el sector empresarial y bursátil, recurriendo, de vez en cuando, a reuniones con ellos sólo para bajar la presión. De suyo, Andrés Manuel piensa que los hombres de negocios tendrán que aguantar para no perderlo todo, aunque él no se comprometa a sacar adelante la economía nacional…

Al fracturarse el consenso en torno al presidente, necesitan plantarle en frente a gente que capitalice el descontento. De lo contrario, parte del porcentaje que hoy lo reprueba, podría terminar “regresando al redil” conforme se agudice la crisis y necesiten asistencia social. Aquí se insertan los obuses a la dupla Calderón-Zavala, a Gustavo de Hoyos y a Carlos Salazar Lomelín, seguido de la andanada a las otrora “benditas redes sociales” y a algunos medios de comunicación…

Los que deseen neutralizar la posibilidad de una dictadura, deben tener presente que tienen que recurrir a elementos concretos y específicos, no a variables que, en tanto no se realicen, se presentan como etéreas. No basta con apostar al desmoronamiento del consenso en torno al presidente. La ciudadanía necesita algo de “carne y hueso”, para, luego, remontarse a lo más digno y noble…

Estoy hablando de opciones a medio camino entre la democracia y el populismo, con margen de maniobra para comunicarse con el ciudadano de a pie…pero también de un plan lo más unificado posible. Aquí se entiende mejor el traspié en el caso de Javier Lozano: Gustavo de Hoyos se estaba consolidando como un interlocutor de peso. Sumar a Lozano implicaba aceptar los efectos de una confrontación que viene de tiempo atrás y en la cual Coparmex no tiene parte, además de que se dividiría el esfuerzo por capitalizar el malestar ciudadano…

En este sentido, deben creerle al presidente: las señales que manda reflejan lo preocupado que está ante la eventual pérdida en la próxima Cámara de Diputados. La disputa es por San Lázaro y los cargos concurrentes de las elecciones intermedias, no por tirarlo de la silla presidencial. Un colapso de ese tipo igualmente traería consecuencias políticas y económicas para el país…

Neutralizar una dictadura en ciernes pasa por impedir permanentemente el margen para cambiar la Constitución. Aquí se ve la importancia del desenlace de la “Ley Bonilla”, Pero no todo es cuestión de números: se necesitan legisladores no susceptibles de chantajes por corrupción, porque sería favorable a una dictadura. Los empresarios necesitan un diagnóstico más político de lo que está pasando y los políticos, uno que contemple el sentido histórico de los hechos…

Ni unos ni otros parecen entender la hoja de ruta de la dictadura, aunque López Obrador está siendo muy transparente en ese sentido. Tienen una lectura políticamente equivocada de otras recesiones y si Andrés Manuel lograse amortiguar los efectos negativos en la opinión pública y atomizar a críticos y opositores, aumentarán sus posibilidades de mantenerse indefinidamente en el poder…

Hasta entonces…

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Mochila Política 119 - Mayo 4 de 2020 - Año 4 - Métodos mafiosos.

Por Héctor Moreno

Una noticia sobre el reparto de ayuda por parte de grupos mafiosos en Italia a los más dañados por la crisis económica de la pandemia nos ofrece, como pocas veces, una oportunidad para alertar sobre la manipulación, ineficacia y daños profundos que una acción populista del gobierno puede causar a quienes dice defender.

Uno de los efectos de la pandemia del coronavirus es que al haber afectado a todos por igual emparejó el piso. La tarea siguiente será

reconstruir economías, tejidos sociales, propuestas de desarrollo humano al futuro y eso permite ver con mayor claridad las rutas y previsibles resultados.

Cada sociedad definirá las acciones a emprender, de acuerdo a sus necesidades y capacidades de convocatoria para servir a sus semejantes.

Así hemos visto propuestas de largo aliento y alcance, como el Acuerdo Nacional lanzado por el Consejo Coordinador Empresarial y la suma de acciones solidarias entre organizaciones ciudadanas, entidades religiosas y empresarios que son incluyentes y buscan articular esfuerzos.

Pero hay dos propuestas de solución que preocupan porque al final no solo rompen el tejido social, sino forman comunidades rehenes para fines electorales o delincuenciales. Para eso se valen de procedimientos similares.

Es el caso del dinero en efectivo que el Presidente López Obrador regala en sus programas favoritos y los miles de millones de pesos que ha anunciado que entregará por única ocasión a los pequeños comercios para enfrentar la crisis económica.

La otra es la que mafiosos en México han emulado de sus pares en Italia, entregar despensas y dinero en efectivo en zonas pobres y elegidas convenientemente.

López Obrador ha acelerado la entrega de dinero en efectivo a sus programas clientelares y promete que además entregará a pequeños comercios 3 millones de créditos “a la palabra”, de 25 mil pesos cada uno, pagaderos en 3 años para “reactivar” la economía.

Además entregarán dinero en efectivo para créditos en Infonavit y Fovissste para que los trabajadores autoconstruyan sus casas, con lo cual se pega directamente a la industria de la construcción, la cual ha previsto este año se perderán 500 mil empleos.

Para ser sujetos del crédito los aspirantes deben estar inscritos en el padrón del “Bienestar, preferentemente”, el sello electoral del régimen.

Las pequeñas y medianas empresas en México pueden ser consideradas aquellas que tienen desde 1 hasta 50 empleados, para las cuales 25 mil pesos no les garantizará ninguna viabilidad.

No serán empleos formales; el dinero prácticamente se estará regalando por una sola ocasión y el plazo de los tres año para pagarlo vencerá justo antes de las elecciones presidenciales de 2024. Además con una tasa preferencial sin ningún beneficio para el erario.

Es decir, no se trata de un plan de reactivación económica, se trata de formar una clientela electoral, sin un proyecto alternativo de vida, cuya oferta más cómoda será votar por la continuidad de López Obrador.

En el caso de los mafiosos mexicanos – al igual que los de Italia – han comenzado a entregar ayudas a comunidades necesitadas en 10 estados, según lo publicado en medios y la proliferación de videos producidos por la criminalidad organizada.

Entregan despensas o dinero en efectivo, a cambio de lo cual quedarán como rehenes y dependientes de ellos.

Tampoco les va a generar empleos ni alternativas de desarrollo.

Del gobierno es una responsabilidad inherente procurar el bienestar de toda la población, no solo de unos cuántos, para quienes convierte en clientela para los fines de su grupo.

Un resultado así es exactamente el buscado por los grupos de mafiosos, pero solo para incrementar su poder, excluyente, sin importarle nada más.

De fondo, esas dos prácticas mafiosas solo manipulan a las clases más necesitadas, rompen la unidad y armonía de las familias y a la sociedad y lejos de solucionarles sus problema de fondo, los deja frágiles y en el límite de la legalidad.

Por las respuestas del Presidente a las acciones de los mafiosos, pareciera que solo les reclama competencia y no se asume como autoridad.

“Bájenle y piensen en sus familias” dijo en su mañanera del 20 de abril al ser cuestionado por la ayuda que han repartido grupos del narcotráfico.

"Estamos atendiendo lo del coronavirus pero desgraciadamente seguimos teniendo problemas con homicidios, ni siquiera porque existe esta situación del coronavirus se han calmado, entonces que no vengan ahora a decir estamos entregando despensas, no, mejor bájenle, bájenle y piensen en sus familias", dijo.

"Ustedes mismos, los que se dedican a esas actividades, si me están escuchando, si me están viendo, hay que tenerle amor a la vida, es lo más sublime, es una bendición, entonces dedicarnos a cuidarnos, a cuidar las vidas de los demás y las vidas propias, no las despensas".

Los cárteles al igual que el sentido populista solo buscan el control de la gente, comprar su lealtad en medio de la tragedia, para ambos es una inversión.

En ninguno de los dos casos hay una solución de fondo a los más pobres, se busca una dependencia, el salvavidas económico es la manera de engancharlos el mayor tiempo posible de sus vidas.

Por eso en ambos casos es una forma mafiosa de obrar.

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Mochila Política 118 - 30 de abril del 2020 - Año 4 - Dos caminos en construcción.

Por Dr. Oscar Fidencio Ibáñez.
Publicado en “encuentra.com”
https://encuentra.com/blog/dos-caminos-en-construccion/

La imagen de una persona vendiendo en la calle sombreros con un letrero que dice “cambio por comida”, o la del niño que cambia sus juguetes por una despensa nos presentan con desgarradora elocuencia la dimensión de la crisis económica agravada por la pandemia.

Nada será igual después de la emergencia sanitaria, ahora vivimos en un proceso de transición

y ajuste que no permite saber cómo será la “nueva normalidad” y menos en cuánto tiempo se logrará. Los cambios, la incertidumbre y el exceso de información nos abruman y angustian. Con más razón debemos de esforzarnos por tener paz, tranquilidad y claridad, en la toma de decisiones que definirán cómo viviremos en el futuro próximo.

Por un lado, hay una evidente movilización solidaria y fraterna de apoyo a los profesionales de la salud, a los enfermos, y a quienes de por sí ya tenían problemas económicos y ahora están padeciendo la falta de trabajo y dinero que se acentúa día a día. Al mismo tiempo, hay quienes buscan capitalizar políticamente los apoyos que se necesitan durante las crisis sanitaria, económica y social que apenas inician.

En México se están construyendo dos caminos para enfrentar la situación: uno encabezado por el gobierno federal que busca centralizar las decisiones políticas y los recursos públicos sin acuerdo con otros actores sociales, económicos o políticos; y otro, que parte de las ciudades, estados y regiones, que busca fortalecer el federalismo, con el acuerdo e inclusión de distintas instituciones y actores políticos, económicos y sociales.

El camino que está construyendo el presidente obedece a una lógica populista y clientelar, que pasa por encima de leyes e instituciones, incluyendo las del propio gobierno federal, con una estrategia de gastar el recurso público ahorita sin fortalecer la economía o el empleo, dejando en peor condición de vulnerabilidad a la mayoría de la población por los próximos años.

El otro camino se está desarrollado a partir de iniciativas de la sociedad que incluyen grupos sociales, iglesias, empresas y ciudadanos que han logrado generar recursos para proteger al personal sanitario, así como mecanismos de apoyo material y psicológico para quienes sufren por el desempleo y la incertidumbre.

Algunos gobiernos estatales y municipales, también han decidido tomar medidas que además de proteger la salud de la población y apoyar la infraestructura de salud, generan medidas frente a la crisis económica y el desempleo. En algunos casos se coordinan con empresarios y trabajadores para definir incentivos concurrentes, y plantear mecanismos para mantener el empleo en las condiciones de cuarentena, que obliga a muchos a cerrar o reducir su operación.

En algunas ciudades y estados, ya se están dando sinergias entre iniciativas de grupos sociales, religiosos, y empresariales con gobiernos locales. Es un proceso que va de abajo hacia arriba, de la periferia hacia el centro, de la cercanía de los problemas hacia la suma de esfuerzos. A partir de estas coordinaciones locales, diversos actores institucionales proponen un acuerdo nacional, una suma de esfuerzos para atender las distintas crisis.

Estas dos perspectivas: una clientelar y centralista; otra solidaria, incluyente y desde lo local, estarán presentes en la definición de la “nueva normalidad” política e institucional posterior a la pandemia, son dos caminos en construcción que llevan a destinos muy diferentes. Mi opción, y al mismo tiempo mi invitación, es ayudar a construir la opción solidaria, incluyente y desde lo local, porque fortalece el tejido social, la solidaridad, la economía civil y la innovación política.

Oscar Fidencio Ibáñez Hernández
@OFIbanez



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Mochila Política 117 - 26 de abril del 2020 - Año 4 - La dictadura se abre paso.

Por Héctor Moreno

En una semana el Presidente Andrés Manuel López Obrador cambió condiciones legales para abrir paso a una dictadura.

Endureció su posición política. Del desdén pasó a al ataque de otras propuestas para enfrentar la emergencia económica e incluso amenaza con bloquearlas. Las descalifica por neoliberales y porque “se hacen acompañar de corrupción”.

Bajo el pretexto de la emergencia sanitaria y la crisis económica – al más puro estilo del viejo

régimen priista – hizo un uso discrecional de su poder para desnaturalizar estructuras de gobierno; desmontarlas; imponer procesos nuevos con tal de acumular más poder y aumentar clientelas electorales para 2021 y 2024.

López Obrador revivió el presidencialismo imperial.

Usó y usará su poder para alinear al Poder Legislativo en sus propósitos fundamentales.

Por indicación suya, el Senado sesionó y aprobó una Ley de Amnistía el pasado 22 en la cual se inician para absolver por un oportunismo político – y no por un proceso apegado a la Ley – a todos aquellos a quiénes a él y a su grupo convengan.

Eso incluye a quienes fueron sentenciados o procesados por sedición, aborto, robo simple sin violencia, a narcomenudistas; a líderes de comunidades indígenas o afroamericanas cuyos procesos hayan sido irregulares.

Esto le rehace la alianza con Olga Sánchez Cordero, principal promotora de la cultura de la muerte, pues, de facto podría despenalizar el aborto en todo el país. La Ley la ampara para promover esas medidas en todos los estados.

A López Obrador le permitirá (vía la confidencialidad sobre los beneficiaros) rehacer alianzas con grupos radicales quienes por muchos años han asegurado tener presos políticos por diferencias con los gobiernos anteriores.

Ese mismo día 22 publicó en el Diario Oficial de la Federación 11 medidas administrativas para las dependencias federales para generar un blindaje de 622 mil millones de pesos; instruyo? mantener 38 proyectos y programas prioritarios, entre ellos las pensiones para adultos mayores y para personas con discapacidad, las becas acade?micas, Sembrando Vida, Jo?venes Construyendo el Futuro y el Banco del Bienestar.

Las Tandas para el Bienestar, la Guardia Nacional, la produccio?n petrolera, la construccio?n de 100 universidades, precios de garanti?a e Internet para todos.

Se preservan los proyectos estrate?gicos de su gobierno: la construccio?n del aeropuerto Felipe A?ngeles, el Tren Maya, la refineri?a de Dos Bocas, el desarrollo del Istmo de Tehuantepec y el parque ecolo?gico del lago de Texcoco.

Dos días después, el 24 de abril emitió el decreto de las reglas de operación para los créditos a la palabra, con el cual, asegura se otorgarán 3 millones de cre?ditos para pequeñas empresas formales informales y que se generarán más de 2 millones de empleos que proyecta el gobierno. López Obrador asegura que con sus medidas,se protegera? a 70 por ciento de las familias ma?s pobres.

El llamado Programa de Apoyo Financiero a Microempresas Familiares, Crédito a la Palabra se dará “preferentemente” a quienes estén inscritos en el Padrón del Bienestar.
Es muy simple: el Presidente regalará por única ocasión 25 mil pesos, pagaderos a 3 años a modo de reembolso.

¿Quién lo va a operar? Gabriel García Hernández, el jefe de la oficina de los súperdelegados estatales. ¿Qué beneficio electoral traerá para el partido oficial y para el Presidente?

Resolver el control administrativo de Morena (el político es indiscutible de López Obrador) pues con eso se salvan las exigencias legales para ese partido de tener un nuevo padrón de afiliados. Ese fue precisamente el principal argumento de Yeidckol Polevnsky durante meses, que en Morena no había padrón de afiliados… porque los tenía Gabriel García Hernández en la Presidencia de la República con el programa Bienestar.

Un millón de esos créditos serán para negocios formales y otro para los informales.

El otro millón de créditos lo anunció el sábado por la tarde en un videomensaje y serán para el mejoramiento, ampliación y autoconstrucción de vivienda con créditos del Infonavit, Fovissste y Sedatu. Serán créditos personales a unos 650 mil trabajadores al servicio del Estado.

“Al tener el crédito para vivienda o departamento, para mejorar servicios en colonias populares, cuando lo reciban directamente, que procuren darle trabajo a los maestros albañiles, a los trabajadores de la construcción que cada beneficiario se comprometa a ayudar a sus semejantes, en la medida de lo posible, porque es una forma de reactivar la economía desde abajo”.

La industria de la construcción (pilar de la economía en cualquier país) tiene un índice negativo durante los últimos 20 meses; se calcula que más de dos mil empresas están ya paradas y la industria ha alertado que este año se perderán unos 500 mil empleos.

Dice López Obrador que “el propósito es que se reactive la economía inyectando fondos para fortalecer el consumo popular y proteger a nuestro pueblo; hacer realidad el estado de bienestar”.

Falta aún más, esta semana – por indicaciones suyas – sesionará la Cámara de Diputados solo para aprobarle el manejo discrecional del presupuesto federal por la emergencia económica durante el resto del año.

Con las reformas a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria se romperán la división de poderes, los contrapesos legales al Ejecutivo, pues el dinero del país lo podrá manejar él, sin discreción.

Esa es la característica principal de todos los planteamientos económicos del Presidente, queda fuera la supervisión del uso de los recursos por parte de cualquier ente que no sea parte de su gobierno.

López Obrador ha comenzado a asumir como rivales a todos quienes no piensa como él; deshecha los llamados a la unidad del Episcopado Mexicano; la de los senadores de oposición; las del grupo Futuro 21; la del Manifiesto del grupo de Mario Vargas Llosa, solo su impondrá su visión.

Ante el anuncio del sector privado de haber conseguido 12 mil millones de dólares de crédito por el BID para pequeñas empresas -y que requerirá aval de la secretaría de Hacienda – el Presidente anticipó que se los negará.

“No me gusta mucho el modito de que se pongan de acuerdo y quieran imponernos sus planes. Si ya no es como antes, el poder económico y político, se alimentaban mutuamente. Ahora están separados, el gobierno representa a todos.

“Se hace un acuerdo y ¿qué ahora hacienda lo avale? ¿Estamos de floreros, de adornos?

“Esa política neoliberal siempre se hace acompañar la corrupción”.

No solo eso, ya adelantó que al pasar la pandemia revisará la situación de las Afores, esa iniciativa que a mediados de la semana pasada se veía como una gran amenaza, va en serio.

¿Así o más claro?


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Mochila Política 116 - 20 abril 2020 - Año 4 - AMLO, la transición de lo imposible.

Por Juan de Dios Andrade
CONfines Políticos (20-IV-2020)

Con la primera alternancia presidencial, ocurrió un desencuentro que, gradualmente, terminó en ruptura. Empezó con suavidad y al Partido Acción Nacional le alcanzó para dos sexenios, no más. Es verdad que tanto el PRI como el PRD se abocaron a estorbar en todo, pero eso no explica cabalmente el desenlace…

La mentalidad imperante en los que encabezaron la primera transición explica lo sucedido. Parafraseando a un

teórico de la política, no se sopesó bien la distancia entre el escenario de origen, lo racionalmente posible y lo emocionalmente esperado. Pero no se trata sólo de mirar hacia el pasado sino de aprender. Ahí podría estar la clave de la actual lucha por el poder…

El error de la primera transición

El modelo escogido en el año 2000 partía de un estado inicial “A” y un hipotético estado “B” (al cual se pretendía llegar). En otras palabras: un decadente nacionalismo revolucionario, venido a tecnocrático fallido y una deseable economía abierta y democracia plena. La discusión se centró en si era mejor realizar la transición económica y política al mismo tiempo o escoger cuál primero. Esto a propósito de lo ocurrido en la URSS, que colapsó al intentar hacer ambas cosas a la vez…

No niego la importancia de la disyuntiva, pero distrajo la atención de otro asunto decisivo: los tiempos, que se calcularon según los procesos de otros países (crisis, colapso, reformas, instauración, restauración, democratización, consolidación y todas las etapas que gusten agregar) …

La nueva élite en el poder asumió la transición con un carácter moralista (idealizando la realidad humana) y con tiempos que, en realidad, diluían la distancia entre el escenario de arranque y el deseable, fracturándola de lo esperado por la gente…

Tantas décadas de un sistema nacional-revolucionario-tecnocrático provocó un efecto permanente en la ciudadanía, cuya solución debía ser contemplada en las etapas de la transición…

La transición mediante “clonación”

Desde aquellos años, algunos especialistas hablaban de un modelo de transición que fue eclipsado por el enfoque moralista: cuando hay un partido-Estado o un partido “casi único” en el poder, es posible que el partido de la alternancia tenga que “clonar” al partido saliente. En el caso de México, nunca se aclaró hasta qué punto la sociedad deseaba un cambio hacia adelante o un cierto retorno al pasado: un partido y un gobierno fuertes que “protegiesen” a todos…

Fox y Calderón optaron por el “deber ser”, dejando de lado las expectativas ciudadanas que podían coincidir o no con lo primero y el desencuentro desembocó en ruptura. La mejor prueba de que en la sociedad persistía una mentalidad proclive al paternalismo de otros tiempos, fue el retorno del PRI al poder. Entonces, Andrés Manuel tampoco había calculado bien: de perder por medio punto porcentual en 2006, cayó al tercer sitio en 2012…

Pero quien sí lo entendió fue Manuel Camacho Solís, que sopesó las consecuencias tanto de la guerra de Calderón contra los narcos como la frivolidad de Peña Nieto. Pese a recuperar el poder, el PRI no cumplió con las expectativas de los electores y quedó expuesto tal cual era: un producto de la mercadotecnia…

La transición mediante autoinmolación

La clave para saber si el resultado sería una transición democrática exitosa o una restauración autoritaria, era si el presidente ganador estaba dispuesto a inmolar al presidencialismo, lo que implicaba adecuar a su partido (y a todo el sistema de partidos) a una realidad de verdadera competencia democrática. Es decir: la clonación del partido “casi único” sería seguido de cambios graduales, donde se tolerarían vestigios del pasado para, luego, proceder a su desmontaje. Había y hay, mexicanos que desean sanear la política y la economía, pero también están los que anhelan el paternalismo de Estado. Por eso, el presidencialismo debía ser lo último en desaparecer. De hacerlo primero, la situación podría volverse caótica y debilitar a la institución presidencial. En un escenario de creciente poder de la delincuencia organizada, era un paso muy peligroso…

La presidencia se debilitó y, con Peña Nieto, campeó el poder de la delincuencia organizada. Hoy, se han rebasado los niveles de los tres sexenios anteriores…

La encrucijada

Siguiendo lo dicho por Camacho Solís, López Obrador se montó en la ola del populismo, pactó con los poderes fácticos del PRI y comenzó a clonarlo. Los resultados no se hicieron esperar: ganó y MORENA avasalló en el Congreso, aunque sin mayoría calificada…

El caso de Andrés Manuel forma parte de una oleada populista que se experimenta en varios países, cada uno con su problemática particular. Lo que importa es entender que hay cierta tendencia global hacia gobernantes y partidos fuertes, aunque se ponga en riesgo la democracia y otras cosas más. La mayoría de ellos da muestras de querer desfondar el marco constitucional, para permanecer indefinidamente en el poder…

No faltan los que reducen el problema a la necesidad de tener contrapesos ciudadanos y una oposición fuerte. Pero eso es sólo parte del todo. Lo que ha metido en un aprieto al gobierno de Andrés Manuel es la pandemia y la caída de los precios del petróleo. No es otra ideología ni otro partido o grupo opuesto, sino la realidad misma. Lo curioso es que hasta el propio presidente insiste en interpretar el escenario como un conflicto liberal-conservador. Si agregamos que los bonos de PEMEX se hayan convertido en “basura”, se tendría que cancelar el proyecto de Dos Bocas y quizás el aeropuerto de Santa Lucía y el tren maya. Es más importante sostener lo que hay que ir en pos de lo que no hay, con el riesgo de perder por partida doble…

Los resabios del pasado, la pandemia y la crisis económica global, acentuarán la sensación de desamparo ciudadano. Para dimensionar mejor, súmenle los desatinos y disparates en el modo de atender la emergencia sanitaria, la manipulación de datos sobre el coronavirus, el dejar desprotegidos a los trabajadores del sector salud, la falta de medicamentos, otras enfermedades y padecimientos graves, el descontento de los empresarios (Coparmex, CCE, etcétera) por la falta de una estrategia razonable, así como una toma de decisiones viciada por las “razones del poder”…

Sólo habrá dos resultados extremos, con variables ocultas: o México se decantará por confirmar al populismo (lo que sería aprovechado por AMLO o por alguien más) o podría desembocarse en una verdadera oleada participativa. Estamos hablando de un panorama de crisis generalizada, se cumpla del todo o no, en donde los actuales poderes fácticos podrían afianzar alianzas con la delincuencia organizada, con tal de mantener vigentes sus intereses. Les recuerdo que a Zedillo los narcos amenazaron con sacar su dinero del país si no suavizaba su postura…

Asimismo, insistir en tirar del poder a AMLO mediante consulta popular, conduciría a romper la institucionalidad, Aunque él también insista con tal de distraer a la opinión pública de los verdaderos problemas, igual que pretende mantener sus proyectos sin pensar en que podría terminar aprisionado por la delincuencia organizada al quedarse sin recursos…

Las escaramuzas por el poder

La lucha por el poder en el entorno del presidente se está dando entre tres aspirantes: Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal y Claudia Sheinbaum. Por la hegemonía inicial de MORENA, se pensaba que estaría centrada en ellos, pero las cosas han dado un vuelco. Además de los precios del petróleo, se han registrado dos caídas estrepitosas: la del presidente y la de su partido ante la opinión pública. En primera instancia, el coronavirus dio mayor margen al canciller y a Hugo López-Gatell, al cual se pretendió dotar de una imagen sucesoria y es evidente que eso molestó a más de uno, incluyendo a López Obrador. Aquí se inserta el ataque de Alatorre hacia el subsecretario (proveniente del aliado del presidente Ricardo Salinas), la reacción de AMLO minimizando y respaldando a López- Gatell (mensaje: “te sostienes por mí”) y la neutralización de lo publicado sobre el trato de los seguros entre la SEP y Salinas Pliego…

La actitud del gobernador Bonilla también apunta a “ponchar” al subsecretario, pero igualmente a amortiguar los efectos de la caída del presidente y de MORENA en aprobación y preferencias. Bonilla se deslinda para ganarse la confianza que los otros van perdiendo…

El panismo adolece de una figura ubicada a medio camino entre el populismo y la democracia, una figura fuerte que, al mismo tiempo, sea respetuoso de los derechos ciudadanos. Es verdad que Juan Carlos Romero Hicks da la talla, pero necesita fortalecer su presencia mediática nacional. Sabiendo lo anterior, de inmediato brincaron al ruedo tres más: Silvano Aureoles (Michoacán), que buscaría atraer a las fuerzas perredistas y a sectores del PRI y de MORENA; Enrique Alfaro (Jalisco), que intenta asegurar al panismo tradicional y los aliados de Movimiento Ciudadano, así como a diversos grupos de la sociedad civil, algo que interesaría mucho a grupos perredistas; y Javier Corral, cuyo perfil bronco llenaría muy bien las expectativas, además de contar con buenas relaciones con diversas tendencias ideológicas. En este momento, el PRI carece de una figura viable, aunque nada está escrito…

Es evidente que se está desdibujando el esquema inicial implantado por López Obrador que, en primera instancia, estaría apostando por permanecer indefinidamente en el poder. Mientras persista la caída del presidente y de su partido, mayor presión habrá al interior de la élite en el poder para resolverlo mediante una sucesión. Claudia sería manejable para Andrés Manuel, pero no garantiza el empuje para ganar, además de que tendría que lidiar con el disgusto de los otros dos. Ricardo y Marcelo estarían en mejores condiciones, pero pondrían punto final al predominio del tabasqueño. Como Cárdenas con Calles, cometerían un “suave parricidio”, por usar una frase de Enrique Krauze…

Queda claro que el forcejeo entre AMLO, Monreal y Ebrard conlleva una ruptura de corte masónico en más de tres ejes…

Por fuera, corriendo en su propio carril, vamos a ver cómo funciona la dupla Margarita-Calderón y Lilly Téllez, que, al dejar la bancada morenista, tal vez se termine sumando a la sucesión presidencial. En ambos casos, dependerá del soporte partidista que se construya o se pacte…

López Obrador tratará de conducir lo mejor posible la pandemia, tratando de recuperarse ante la opinión pública, pero no es seguro que lo logre del todo. La forma tan absurda en que se trató el tema de PEMEX en la OPEP condujo a la venganza: Arabia Saudita se apoderó del mercado asiático y se posicionó como surtidor de Estados Unidos, áreas donde México tenía una fuerte presencia. De insistir en sostener a PEMEX y los proyectos pendientes, se tendrán que sacar recursos de los impuestos, lo que generará más descontento ciudadano. De por sí, la recesión y la crisis estaban aseguradas por la pandemia. El desplome histórico de los precios del petróleo, la agudizará…

Nos adentramos en un esquema de imposibilidad. Tarde o temprano, las opciones irán quedando imposibilitadas para ganar, hasta sólo quedar dos en pie y, luego, una. En el espectro de posibilidades, en el cual se tratarán de sumar más aspirantes, el peligro de la delincuencia organizada sigue sus propios tiempos. Al escasear los recursos, se radicalizará la confrontación al interior de las facciones morenistas. Para varios analistas, la 4T está liquidada, pero la lucha por el poder es otra cosa. ¿Habrá llegado Andrés Manuel a la transición imposible, a poco más de un año de haber empezado? Por lo pronto, la idea de tirar al presidente mediante consulta popular es un distractor. La verdadera lucha por el poder pasa por las elecciones venideras, incluyendo las intermedias. Un descalabro morenista, sobre todo en la Cámara de diputados, confirmaría los peores pronósticos para la 4T…

Hasta entonces…


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Mochila Política 115 - Abril 18, 2020 - Año 4 - Recetario del autoritarismo: “Españazuela” y “Mexizuela”.

Por Luis Losada y Héctor Moreno

Frente a la emergencia sanitaria y la crisis económica los gobiernos populistas responden con acciones autoritarias, ideologizadas, excluyentes.
Lo más importante es imponer sus proyectos ideológicos y los saldos pueden pasar a la cuenta de daños colaterales.

Algunas decisiones del binomio Pedro Sánchez – Pablo Iglesias en España y de Andrés Manuel López Obrador en México son casi idénticas, otras parten de la misma inspiración

autoritaria, pero adecuada a sus necesidades.

Libertad de prensa. Pablo Iglesias trató de nacionalizar los medios de comunicación. El sanchismo no le dejó; tenía otra idea mejor: comprarlos a plazos y más baratos. Empezaron con 15 millones de euros con una excusa técnica. Súmenle 100 millones de publicidad institucional repartidos con criterio arbitrario. A partir de ahí, te comen en la mano, ¿para qué quieres tener la propiedad pudiendo dar imagen de pluralismo?

En México, López Obrador ha sumado a su consejo Asesor Empresarial a los dueños de las tres cadenas televisivas; al menos a dos de ellos los ha favorecido abiertamente con contratos; la principal revista política, Proceso, ha salido de su crisis y nunca como ahora sus páginas tienen tanta publicidad oficial semana a semana. Han llegado a tener 22.

En la puerta de la crisis, el Presidente abdica de los tiempos oficiales que por ley corresponde al Estado (no al gobierno) y se los devuelve a los dueños de la radio y de la televisión para que se ayuden en la crisis.

¿Para qué quieres tener la propiedad pudiendo dar imagen de pluralismo?

Aló Presidente. En España el Congreso puede sesionar en “formato mini”, con distanciamiento social. Pero las ruedas de prensa se deben de hacer por videoconferencia sin oportunidad de repregunta y con los fallos técnicos propios de la chapuza ibérica. Súmenle el “apagón informativo” del portal de transparencia, los supuestos verificadores independientes de bulos y el oficial Centro de Investigaciones Sociológicas “bendiciendo” que sólo consumamos fuentes oficiales. ¡Bienvenidos a “Españazuela”!

En México el Congreso aún debate si sesiona o no, pero cuando a López Obrador le urgen sus proyectos ideológicos la división de poderes es mera retórica ante el hegemónico poder presidencial. Así el Senado sesionará para sacar del cajón una iniciativa de amnistía en donde López Obrador aduce que en la emergencia hay que excarcelar a quienes robaron sin violencia; a mujeres que abortaron y a quienes usaron drogas en ciertas circunstancias.

Las mañaneras no solo no se suspenden, hasta en fines de semana se realizan. Y cuando no, el Presidente sube mensajes, sábados y domingos, sin ningún cuestionamiento. Es la única voz, con todos los reflectores y con los dueños de la radio y la televisión de su lado. Bienvenidos a “Aló presidente”…

El estatismo. Ante la incertidumbre, el gobierno se asume como la única certeza… estatista.

En España el último modelo de nacionalización 2.0 es una especie de “Golden share” ( acción de oro, la garantía estatal de la nacionalidad española de la empresa privatizada) modernizada. Mediante decreto el gobierno se permite intervenir operaciones de más de un millón de euros sobre sectores estratégicos que puedan afectar a la seguridad nacional, la salud pública y “análogos”. Voilá. Ya tienes el control de la economía sin desembolsar un euro. El Ibex (las 35 empresas cotizadas más importantes de España) encantado porque le coloca un escudo de frente. ¿Y la eficiencia empresarial y financiera?, ¿a quién le importa semejante cosa? Bienvenidos al capitalismo de amiguetes 2.0 sin que casi nadie haya reparado en ello.

En México, el Presidente López Obrador asume como infalibles sus decisiones ante la emergencia sanitaria y ante la crisis económica.
Desdeña las propuesta del empresariado, vapulea al Consejo Coordinador Empresarial, manda una carta envenenada a su presidente Carlos Salazar en donde le pide cobrar impuestos a 15 grandes empresas que adeudan 50 mil millones de dólares al fisco y chantajea: con ese dinero vamos a dar un millón de créditos más a las microempresas.

Créditos a la palabra, selectivos, con la base de datos del Seguro Social, dirigido a los pequeños comercios (tiendas de abarrotes, talleres, estéticas, etcétera) con eso se va a reactivar la economía y así se salvará a los más desprotegidos. Busca ampliar su clientela electoral para 2021.

De las decenas de iniciativas ciudadanas para a